Ante la Naturaleza Invisible de la creación del procomún, l*s ciudadan*s libres de la Internacional Malacitana acuerdan, con el voto nulo de las Instituciones y Administraciones de lo público privatizante, instituirse en autogestores de lo aparentemente inservible y constituir modos de vida afirmativos de la potencia de todo ser. Nada deja de ser, tod*s nos perfeccionamos en el ser.
Combatir con alegría lo que os descompone, percibir lo inmanente y conocer los límites de lo razonable hasta derribar la coacción del lenguaje, del símbolo, del significado, sin partituras; la libertad no es un derecho.
La libertad como virtud, no hay mejor lugar que la ciudad para la libertad, el espacio común desarticulado y habitado por la multitud deseante, la deconstrucción permanente del acontecimiento en la multiplicidad, el desenfoque de lo subjetivo.
Alojando en la Ciudad la plenipotenciariedad del ser inmanente, con la cautela del salvaje insolemne, sin reprimir más Estado que el soberano, aboliendo la entropía del consumo y el estado de necesidad, olvidando la búsqueda de la dignidad en el trabajo, y determinando el qué hacer, PROCLAMAMOS LA CARTA DE L*S CIUDADAN*S INVISIBLES, en una noche y lugar que puede ser como el de hoy, atribuidos de pensamiento y extensión, de este modo:
Libres, Anónim*s, Creador*s, Materia, Universales, Hedonistas, Virtualistas, Esenciales, Koinistas, Invisibles, Inmanentes, Perseverantes del Ser, Generosidad, Instituyentes, Causas de Sí, del Procomún ICA-RO.